WEI SIMEI

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La vi sentada como si sus años no pesaran. Su voz ronca y ruidosa imponía cualquier otra.  Me sorprendió su manera de estar en el lugar;  a veces callada y sola, y otras, caótica y  social. Era una niña, un espíritu vivaz y a la vez, los años la abordaban a través de su cuerpo cansado y frágil. Sus dos opuestos, diferentes pero complementarios, constantemente se interponían. Y es ahí, en esa lucha, en ese enfrentamiento del cual ella era poco consciente, donde conecté con su mundo.

Wuhan, China, 10 de mayo de 2018.

WEI SIMEI